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¿Tienes miedo a ser hipnotizado?

Publicado en noviembre 2nd 2015 en Sientelavida con 0 Comentarios

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Hay personas a las que les da miedo que las hipnoticen o entrar en regresión. Creen que con la hipnosis van a perder el control o que con la regresión pueden correr algún peligro, incluso a no poder salir del trance.

A continuación tienes un extracto del libro “A través del Tiempo” de Brian Weiss, en el que este autor explica de forma clara en qué consisten la hipnosis y la regresión. Espero que aclare tus dudas y si te queda alguna después de leerlo puedes contactar conmigo en pilar.cuadrillero@sientelavida.es

“La hipnosis es la técnica que utilizo principalmente para ayudar a los pacientes en el acceso a recuerdos de vidas pasadas.

Mucha gente se pregunta qué es la hipnosis y qué ocurre cuando una persona se encuentra en estado hipnótico, pero en realidad no hay misterio. La hipnosis es un estado de concentración enfocada, del tipo que muchos experimentamos todos los días.

Cuando estamos relajados y nuestra concentración es tan intensa que no nos distraen los ruidos exteriores ni otros estímulos, nos encontramos en estado de hipnosis ligera. Toda hipnosis es, en realidad autohipnosis, en cuanto que el paciente domina el proceso. El terapeuta es sólo un guía. Casi todos entramos en estados hipnóticos todos los días: cuando estamos absortos en un buen libro o una película, cuando conducimos el coche en la parte final del regreso a casa sin saber cómo llegamos allí, hemos estado funcionando con “piloto automático”.

Uno de los objetivos de la hipnosis, así como de la meditación, es el acceso al subconsciente. Esta es la parte de nuestra mente que yace bajo la conciencia común, por debajo del constante bombardeo de pensamientos, sensaciones, estímulos exteriores y otros ataques a nuestra atención. La mente subconsciente funciona en un plano más profundo que nuestro plano de conciencia habitual. En el subconsciente los procesos mentales se producen sin que los percibamos de modo consciente. Cuando estos procesos subconscientes cruzan de súbito nuestra conciencia, experimentamos instantes de intuición, sabiduría y creatividad.

El subconsciente no está limitado por nuestras fronteras impuestas de lógica, espacio y tiempo. Puede recordarlo todo, cada momento. Puede transmitir soluciones creativas a nuestros problemas. Puede trascender lo ordinario para alcanzar una sabiduría muy superior a nuestra capacidad cotidiana. La hipnosis llega a la sabiduría del subconsciente de un modo concentrado, a fin de lograr la curación. Estamos en hipnosis cada vez que la relación habitual entre conciencia y subconsciente se reconfigura de modo tal que el subconsciente desempeña un papel más dominante.

En cierto modo, la hipnosis es un continuo en el que captamos la mente consciente y la subconsciente en mayor o menor grado. He descubierto que muchas personas pueden ser hipnotizadas en un punto adecuado de la terapia si se les informa sobre la hipnosis y se discuten y allanan sus miedos. La mayoría tiene un concepto equivocado de la hipnosis a causa de la manera en que la han representado la televisión, las películas y los espectáculos teatrales.

Estar hipnotizado no es estar dormido. La conciencia sabe siempre lo que uno experimenta mientras está hipnotizado. Pese al profundo contacto subconsciente, la mente puede comentar, criticar y censurar. Tenemos siempre control sobre lo que decimos. La hipnosis no es un suero de la verdad. No se entra en una máquina del tiempo para encontrarse súbitamente transportado a otro tiempo y otro lugar sin noción del presente. Algunas personas, durante la hipnosis, contemplan el pasado como si estuvieran mirando una película. Otros participan más vívidamente, con reacciones más emotivas. Los hay que “sienten” las cosas, más que “verlas”. A veces, la reacción predominante es la de oír y hasta la de oler. Después la persona recuerda todo lo experimentado durante la sesión de hipnosis.

Puede parecer que se requiere mucha habilidad para llegar a esos niveles más profundos de hipnosis. Sin embargo todos los experimentamos con facilidad todos los días, cuando pasamos por ese estado intermedio entre la vigilia y el dormir, conocido como “estado hipnagógico”. Un tipo de estado hipnagógico es ese en el que nos encontramos cuando empezamos a despertar y aún recordamos vívidamente nuestros sueños, sin estar aún despiertos totalmente. Es el período anterior al momento en que los recuerdos y las preocupaciones cotidianas nos entran en la mente. Como la hipnosis, el estado hipnagógico es profundamente creativo. Cuando pasamos por él, la mente está completamente vuelta hacia adentro y puede alcanzar la inspiración del subconsciente. Muchos consideran que el estado hipnagógico es un estado “de genio”. sin límites ni fronteras. Cuando estamos en él tenemos acceso a todos nuestros recursos, sin ninguna de nuestras restricciones autoimpuestas.

Thomas Edison valoraba tanto el estado hipnagógico que desarrolló una técnica propia para mantenerlo mientras trabajaba en sus inventos. Sentado en determinada silla, Edison utilizaba técnicas de relajación y meditación para alcanzar ese estado de conciencia que está entre el sueño y la vigilia. Sostenía algunas bolillas en la mano cerrada, con la palma hacia abajo y apoyada en el brazo del sillón. Debajo de la mano había un cuenco metálico. Si Edison se dormía, se le abría la mano y las bolillas caían al cuenco metálico; entonces el ruido lo despertaba. Repetía el procedimiento una y otra vez.

Este estado hipnagógico se parece mucho a la hipnosis y, en realidad, es más profundo que algunos niveles hipnóticos. El escuchar una voz que guíe ayuda a focalizar la concentración y a que el paciente alcance un nivel de hipnosis y relajación más profundas. La hipnosis no ofrece peligro. Entre las personas que hipnoticé, ninguna ha quedado pegada al estado hipnótico. Se puede emerger de él cuando se desee. Nadie ha violado nunca sus principios morales y éticos. Nadie ha actuado involuntariamente como una gallina o un pato. Nadie puede dominarte. Tienes el control absoluto. Durante la hipnosis, tu mente está siempre despierta y observando. Es por eso que, al estar profundamente hipnotizados y envueltos activamente en una secuencia de recuerdos de infancia o de una vida anterior, podemos responder a las preguntas del terapeuta, hablar en el idioma que utilizamos habitualmente, conocer los sitios geográficos que vemos y hasta conocer el año, que suele aparecer ante la vista interior o presentarse en la mente sin más. La mente hipnotizada, que siempre retiene una noción y un conocimiento del presente, pone en contexto los recuerdos de infancia o de vidas pasadas.

La hipnosis pone al paciente en un estado que ofrece un gran potencial curativo, por brindar al paciente acceso al subconsciente. Para hablar metafóricamente, pone al paciente en la selva mágica que contiene el árbol de la curación. Pero si la hipnosis lo deja entrar en ese territorio curativo, el proceso de regresión es el árbol cuyas frutas sagradas debe comer para curarse.

La terapia de regresión es el acto mental de retroceder a una época anterior, cualquiera que sea, a fin de recobrar recuerdos que puedan estar influyendo negativamente sobre la vida actual del paciente y que son, tal vez, la fuente de sus síntomas. La hipnosis permite a la mente cruzar las barreras de la conciencia para aprovechar esa información, e incluye esas barreras que impiden a los pacientes el acceso consciente a las vidas pasadas.

Freud descubrió que es efectivo traer a la conciencia el trauma inicial, liberarlo catárticamente e integrar lo que se ha sentido y aprendido. La terapia de regresión hipnótica, comienza por poner al paciente en estado hipnótico y luego le da las herramientas necesarias para traer a la luz un incidente de ese tipo. Con frecuencia el incidente se produjo durante la infancia.

Pero en otras oportunidades, el trauma inicial se extiende mucho más hacia atrás, por vidas pasadas. He descubierto que un cuarenta por ciento de mis pacientes necesitan hurgar en otras vidas para resolver los problemas clínicos de su vida actual. Para casi todos los demás es bastante fructífera la regresión a un período anterior de esta vida.

Sin embargo, para ese primer cuarenta por ciento, la clave de la curación es la regresión a vidas previas. Cuando se emplea la terapia de vidas pasadas para traer a la conciencia esos recuerdos, largamente reprimidos, la mejoría de los síntomas suele ser veloz y dramática.”

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